miércoles, 26 de diciembre de 2007

Origen de la Ruta de la Seda


Se cuenta que el Emperador Wu de la Dinastía Han decidió en 138 a.C. fraguar alianzas con los reinos del oeste y del noroeste, archienemigos de las tribus Xiang-Nu (los Hunos). Encomendó al General Zhang Qian esta misión, otorgándole cien de sus mejores guerreros y presentes de incalculable valor para sellar esta alianza militar y política. Trece años después, habiendo sido hostigado durante diez años por los Hunos, el General Zhang Qian regresa a la Corte Imperial Han con sólo un miembro de la partida. Aunque no había logrado establecer ni una sola de las alianzas militares de su misión, el General Zhang informó a la corte, de la existencia de treinta y seis reinos, verdaderas potencias comerciales, en las fronteras oestes de China. Así, el General Zhang contó de los magníficos caballos de las llanuras del Valle de Ferghana en Asia Central (hoy Kirguizistán, Uzbekistán y Tayikistán), mucho más fuertes y veloces que los caballos chinos, con los que la caballería del Imperio Han podría enfrentar a los Hunos en mejores condiciones.
Posteriormente, las misiones diplomáticas y comerciales con los reinos del Valle de Ferghana no lograron garantizar la seguridad ni afianzar el comercio, por lo que China preparó una invasión a gran escala, aunque fue en la segunda embestida en el año 102 a.C. que China logró conquistar todas las tierras entre sus propias fronteras y los Reinos del Valle de Ferghana. Así los chinos no sólo consiguieron asegurarse la importación de los famosos caballos de las estepas, sino que consiguieron establecer sus propios productos en los mercados de estos reinos. Cincuenta años más tarde, cuando Marcus Licinius Crasus cruzó el Eufrates para conquistar Parthia en el año 53 a.C., se asombró al ver un brillante, suave y maravilloso nuevo tejido. Unas décadas más tarde, las más acaudaladas familias de Roma, estaban maravillados de vestirse con el más preciado tejido: la seda